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Fragmento: El trabajo que a continuación se presenta se estructura en tres secciones.

En el capítulo I se describe el comportamiento del mercado laboral nacional en el marco de las transformaciones de las últimas dos décadas, período que es analizado desde los supuestos explicativos de la crisis del trabajo y su recuperación. Contexto que permite abordar la problemática central de este estudio a partir de la descripción de la calidad del empleo y la identificación de los factores de discriminación por género, raza y etnia.

En el capítulo II, se reconstruyen las acciones implementadas para facilitar la inclusión de ambos colectivos sociales en el ámbito laboral desde la esfera pública. Para finalizar en el III capítulo, en el cual se sintetizan las reflexiones sobre las debilidades y fortalezas que el escenario actual presenta como facilitador y promotor de buenas prácticas con relación a los objetivos de equidad de género y raza/etnia.

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Fragmento: El tratamiento de la problemática antedicha requiere la estimación de tres ejes fundamentales interconectados, a saber: 

1) Situación de precariedad acentuada, característica de un número creciente de las inserciones de la PEA en el mercado laboral, lo cual afecta en especial a las mujeres pertenecientes a los segmentos socioeconómicamente carenciados, potenciada en el transcurso del auge neoliberal de los años noventa; tal estado resulta acentuado al interior de los grupos sociales indigentes. Ese posicionamiento conlleva, además de mayores niveles de informalidad ocupacional, ingresos comparativamente inferiores con respecto al género masculino, concentración prioritaria en algunas ramas de servicios, particularmente los personales, junto a otras actividades subproductivas y -por ende- con bajas remuneraciones, etcétera.

2) En las unidades domésticas sumidas en la pobreza extrema, las mujeres cumplen la función de cabeza de familia, con mayor frecuencia que en las formadas por “no pobres”, en tanto consecuencia del abandono de dicho rol por parte de los antiguos “jefes”, desempleados u ocupados en la realización de trabajos marginales.

3) Las mujeres constituyen, teniendo en cuenta lo expuesto, el nexo primordial de los hogares carenciados, con relación a los programas públicos “focalizados” de contención de la pobreza.

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Abstract: 

El trabajo , entendido como un “conjunto de actividades humanas, remuneradas o no, que producen bienes o servicios en una economía, o que satisfacen las necesidades de una comunidad o proveen los medios de sustento necesarios para los individuos” constituye además, un eje estructurante de la vida de las personas y debería ser fuente de satisfacción y de autonomía para hombres y mujeres. Sin embargo, el que esto sea posible dependerá en gran parte de la calidad del trabajo que realicen.

Este estudio analiza los patrones de inserción de las mujeres rurales en el mundo laboral –con sus especificidades respecto de aquel de los hombres– y sus diferentes características en los países de la región que fueron seleccionados. Según las cifras, desde los años 90 hasta el 2005 ha crecido la participación de las mujeres rurales en la población económicamente activa (PEA), la que ha tenido un incremento mayor que la de la población masculina rural ocupada la cual, por el contrario, ha decrecido.

Tras esta positiva visión inicial, la investigación profundiza en las características que ha tenido esta inserción, con sus particularidades en los países seleccionados. ¿Dónde trabajan más las mujeres rurales, en la agricultura o en actividades no agrícolas?; ¿lo hacen más que los hombres en estas diferentes ramas de la actividad económica?; y en cada una de ellas, ¿qué posición ocupan en la organización de la producción?.

Las respuestas a estas preguntas son diferentes para los diversos países, pero tienen un común denominador: la desprotección. El presente estudio pone de relieve las trabas existentes para una mayor incorporación de las mujeres al mundo del trabajo: una estructura productiva que no crea suficientes empleos de buena calidad para ellas –y tampoco para los hombres– y una población femenina envejecida y con muy bajos niveles de calificación. Lo anterior, al interior de un sistema económico y social marcado por las inequidades sociales y de género, basadas estas últimas en una rígida asignación de roles que asigna a los varones la principal responsabilidad en la producción y, a las mujeres las restringe a la reproducción, considerándolas como trabajadoras secundarias cuya función es, en última instancia, complementar los ingresos del hogar.

Con una inserción en el trabajo marcada por estas características, la conclusión a la se arriba es que la creciente incorporación de las mujeres rurales a la actividad laboral poco ha contribuido a superar la pobreza existente en las áreas rurales de América Latina ni tampoco es sinónimo de desarrollo.

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Fragmento: Las desigualdades de género se originan en la división sexual del trabajo que asigna a las mujeres a la esfera de la reproducción en el ámbito de lo privado y no remunerado y los hombres a la esfera de la producción en el ámbito de lo público y remunerado. Ello, históricamente, ha fundamentado la definición de identidades y de proyectos de vida diferenciados para ambos sexos y ha justificado la distribución asimétrica y desigual del poder y los recursos.

En los últimos años, desde la economía feminista, se ha puesto énfasis en el estudio de la llamada “economía del cuidado” que refiere al espacio donde la fuerza de trabajo es reproducida y mantenida, incluyendo todas aquellas actividades que involucran las tareas de cocina y limpieza, el mantenimiento general del hogar y el cuidado de los niños, los enfermos y las personas con discapacidad. Un componente importante de esa economía del cuidado está a cargo de las familias (en regímenes de bienestar de corte “familista” como los que imperan en América Latina) y, en su interior, son las mujeres las que históricamente se han encargado de desarrollar esas tareas en forma no remunerada. Ello se complementa con los servicios provistos por el sector público y privado que componen la economía del cuidado remunerada.

Y, también, con los servicios que provee la comunidad y las ayudas informales entre hogares que forman parte de la economía remunerada y no remunerada. La forma en que se organiza la provisión de cuidado en la sociedad tiene importantes consecuencias para la igualdad de género, ya sea porque se incrementen las capacidades y opciones de las mujeres y los hombres, o se perpetúe el confinamiento de las mujeres a las funciones tradicionales de cuidado. A su vez, el cuidado (remunerado y no remunerado) es fundamental tanto para el bienestar humano, como para el desarrollo económico y social. Es un componente central en el mantenimiento y desarrollo del tejido social, tanto para la formación de capacidades como para su reproducción (...)

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Resumen: Los cambios a nivel de Estado y sociedad que la globalización, el modelo económico liberal y la apertura mundial han generado, están modificando el concepto y perspectiva de la política social, lo que trae consecuencias acerca de la forma en que el Estado interviene en materias de desarrollo social en América Latina.

Este texto analiza la trayectoria de la política social y la conceptualización sobre la pobreza para, a partir de este bagaje, profundizar acerca del aporte que representan los programas de alivio a la pobreza basados en transferencias condicionadas que se han comenzado a implementar en la región desde fines de los años 90.

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Resumen: Este nuevo libro de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) contiene 19 estudios de reconocidos especialistas
sobre las transformaciones de las familias y la necesidad de adaptar las políticas públicas a los cambios que estas han registrado.

Los textos están agrupados en dos secciones. En la primera, “Los grandes cambios del contexto familiar”, se analizan las transformaciones sociales, económicas y culturales que han afectado a las familias, y se examinan las principales formas en que las familias latinoamericanas han compensado las carencias del Estado en la provisión del bienestar social y los nuevos desafíos que les imponen los cambios globales.

La segunda sección, “Políticas orientadas a las familias latinoamericanas”, se divide en dos partes. En la primera: “El marco de las políticas”, se analiza la diversidad de las políticas dirigidas a las familias y sus efectos en términos de inclusión social y bienestar, enmiendas legislativas, cuidado
familiar y la conciliación entre familia y trabajo, en un nuevo contexto de políticas públicas. Además, se abordan los cuestionamientos que el sistema de género plantea a las políticas de familia y sociales en general, y los nuevos retos que encierran los cambios demográficos, sociales y culturales para la solidaridad intergeneracional y social.

En la segunda parte, “Financiamiento y gestión de las políticas”, se reflexiona sobre las dificultades de financiamiento de las políticas sociales y, sobre todo, las orientadas a las familias. Se analiza también a las familias como unidad de intervención, a partir de lo observado en la ejecución de programas destinados a la reducción de la pobreza, y se retoma el debate sobre las modalidades que adoptan las políticas, de protección, de asistencia y de bienestar social. Por último, se analizan críticamente la aplicación de diversas políticas en los países y se proponen políticas ciudadanas y democráticas en las que se tomen en consideración los grandes cambios de las familias y de su entorno.

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Presentación: Los artículos contenidos en este volumen fueron presentados en la Reunión Técnica Subregional Encuestas sobre Uso del Tiempo y Trabajo no Remunerado, que se llevó a cabo en Montevideo, los días 28 y 29 de noviembre de 2006, la cual congregó a cerca de cien personas interesadas en conocer la situación actual de los estudios sobre el tema, tanto en América Latina como en España.

Esta reunión forma parte del proyecto Uso del tiempo y trabajo no remunerado de las mujeres en Brasil y Cono Sur, impulsado por el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), el cual tuvo el apoyo de la Comunidad de Madrid, a través de la Dirección General de la Mujer. Esta actividad fue organizada por UNIFEM, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Universidad de la República (UDELAR). Se contó asimismo con el auspicio del Grupo Interagencial de Población y Género del Sistema de las Naciones Unidas, el Instituto de las Mujeres (INAMU) y el Instituto Nacional de Estadística (INE) de Uruguay. UNIFEM a través del presente proyecto se suma a los esfuerzos que se están realizando en nuestra región, fundamentalmente por parte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), a través de la Unidad Mujer y Desarrollo y la División Estadística.

Nuestro interés radica en:

1. Apoyar la realización de encuestas dentro de los sistemas estadísticos nacionales, con la finalidad de disponer de series de datos periódicos que den cuenta de las distintas actividades no remuneradas destinadas a satisfacer las necesidades humanas.

2. Promover intercambios y reflexiones conjuntas, que proporcionen la oportunidad de lograr acuerdos que permitan avanzar hacia la armonización de contenidos y clasificaciones, y hacia la definición de un conjunto de indicadores comparables.

3. Alentar el trabajo académico que permita continuar avanzando en el conocimiento del trabajo no remunerado, tanto en el plano conceptual
como empírico, de modo de aportar nuevas dimensiones que contribuyan al logro de mejores instrumentos y a potenciar las posibilidades de análisis de la información obtenida. 

Los objetivos de la reunión realizada en Montevideo fueron:

1. Conocer el estado de la producción de información sobre usos del tiempo y del trabajo no remunerado en los países de esta subregión.

2. Debatir la propuesta de aplicación de un módulo sobre usos del tiempo y trabajo no remunerado en Uruguay, como parte del acuerdo de cooperación entre UNIFEM y el INE de Uruguay.

3. Propiciar la formación de contactos entre los productores de información, los mecanismos de la mujer, el sector académico y la cooperación internacional. Abrieron el seminario Patricia Flores Cerdán, directora de la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid; Carmen Beramendi, directora del Instituto de las Mujeres de Uruguay; Alicia Melgar, directora técnica del Instituto Nacional de Estadística de Uruguay; Ana Falú, directora regional de UNIFEM, y Pablo Mandeville, representante residente del PNUD.

La conferencia magistral estuvo a cargo de la doctora profesora María-Ángeles Durán del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de España, quien disertó sobre “El desafío de una innovación necesaria: el trabajo no remunerado en las economías actuales”. La conferencia fue seguida de cuatro sesiones, las que se organizaron en los siguientes paneles:

1. Experiencias del proceso de incorporación del enfoque de género en las estadísticas de los países.

2. Avances en las estadísticas de género en la armonización y la articulación interinstitucional.

3. Importancia de la medición del trabajo no remunerado en las políticas públicas.

4. Enseñanzas y propuestas para la realización de encuestas sobre uso del tiempo y trabajo no remunerado en la región. Tras las presentaciones de cada panel se desarrolló un debate con participación de los y las asistentes. Esperamos que esta publicación responda al creciente interés de las personas responsables de elaborar políticas de igualdad, las/os investigadoras/es y activistas por disponer de conocimientos sobre el trabajo remunerado y no remunerado de mujeres y varones. Reconocemos que es una aproximación a un campo incipiente, aunque en pleno desarrollo, y que a medida que se avance en la concreción de encuestas habrá que hacer frente a desafíos conceptuales, metodológicos y técnicooperativos que en esta etapa apenas hemos abordado.

Rosario Aguirre. Coordinadora del proyecto Uso del tiempo y trabajo no remunerado de las mujeres en Brasil y Cono Sur, UNIFEM. Montevideo, mayo de 2007.

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Resumen: Las estadísticas de género han sido reconocidas como una herramienta imprescindible para dar visibilidad a las distintas manifestaciones de las desigualdades de género. En esta publicación se presenta un conjunto de indicadores que proveen un amplio panorama de cifras relativas a la situación demográfica y familiar, los niveles educativos, el trabajo remunerado y no remunerado, la salud y la participación política de las mujeres en comparación con los hombres. Se dedica especial atención a la pobreza y a los sesgos de género teóricos y metodológicos que subyacen tras su medición, junto con destacar la necesidad de demostrar empíricamente fenómenos tales como la falta de autonomía económica y la mayor vulnerabilidad a la pobreza que las afecta.

La información que se presenta proviene de una recopilación y sistematización de datos de diversas fuentes, entre otras estimaciones y proyecciones de organismos internacionales e información derivada del procesamiento de encuestas de hogares proporcionada por los sistemas estadísticos de los países de América Latina. En la selección de los indicadores se ha dado primordial importancia a los que posibilitan la comparación internacional y que mantienen la necesaria periodicidad para monitorear el grado de avance hacia la igualdad de género a nivel nacional y regional.

El análisis de los datos deja en evidencia los principales problemas y desventajas que enfrentan las mujeres, en tanto que los gráficos permiten
apreciar la magnitud de las brechas y la evolución de la desigualdad de género a lo largo del tiempo. Se examinan también aspectos metodológicos relacionados con la producción de estadísticas desde una perspectiva de género y se identifican los vacíos de información en áreas relevantes.

Para una mejor comprensión de los lectores y a fin de facilitar el uso de los datos, se incluye en CD-ROM un anexo estadístico que contiene
información comparada de países.

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Fragmento: Aproximadamente 225 millones de hombres y mujeres en América Latina son pobres. De éstos, 98 millones de personas se encuentran en una condición de extrema pobreza, lo que significa que no tienen los ingresos suficientes para adquirir ni siquiera una canasta básica de alimentos. El 11% de la población (entre los cuales hay muchos niños y niñas menores de cinco años), presenta carencias nutricionales. Hay más mujeres que hombres en situación de pobreza, en un porcentaje que varía de 3% a 35% en los países latinoamericanos.

La pobreza está directamente relacionada con los patrones de empleo, así como con las desigualdades y procesos de discriminación existentes en la sociedad. Las diferencias regionales, el ser residente urbano o rural, la edad, la pertenencia a una minoría étnica y la condición de hombre o mujer son ejes donde se manifiesta la desigualdad y que contribuyen a perpetuarla.

La preocupación por la persistencia de la pobreza en el mundo llevó a establecer como un objetivo central de la Meta del Milenio, el de erradicar la pobreza extrema y el hambre. Se plantea para el 2015 reducir a la mitad la proporción de personas cuyos ingresos son menores a un dólar diario. Para ello es cada vez más sentida la necesidad de los gobiernos, los trabajadores y los empleadores, de estimular en el corto, mediano y largo plazo políticas de generación de empleo en los países, que permitan a todos los trabajadores tener un trabajo (...)

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Fragmento: Las tasas de indigencia y pobreza disminuyeron nuevamente en la región en el año 2007, alcanzando el 34,1% y el 12,6% de la población respectivamente. Si bien las proyecciones indican que la tendencia a la reducción de la pobreza continuaría durante 2008, no sucedería lo mismo con la indigencia, debido principalmente al alza en los precios de los alimentos. A su vez, la crisis financiera internacional desatada recientemente podría incrementar, de manera moderada, tanto la indigencia como la pobreza hacia 2009.

En 2007 América Latina y el Caribe tuvo un desempeño económico favorable, caracterizado por un crecimiento del PIB de 5,7%, que equivale a un incremento del producto por habitante de 4,3%. Con este resultado se acumulan cinco años de expansión continua, durante los cuales el PIB per cápita se ha incrementado desde US$ 3,960 en 2002 a US$ 4,712 en 2007 (cifras expresadas en dólares constantes de 2000) (...)

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